“Si te pega, te quiere”: cómo la sociedad y la ley toleran la violencia doméstica en Rusia
24 Enero 2017
Una mujer rusa tiene 2,5 veces más probabilidades de morir asesinada que una en la UE. A pesar de ello, las autoridades preparan una ley que despenaliza el maltrato en casos leves

Un dicho ruso recomienda tener los ojos bien abiertos antes del matrimonio y casi cerrados después de la boda. Pegar a la esposa, a un hijo o a un padre una vez al año sin causarles moratones ya no será delito en Rusia si prospera el proyecto de ley que despenaliza la violencia doméstica, aprobado en primera lectura en el Parlamento. Solo se castigará con una simple sanción administrativa. El objetivo del proyecto de ley es “proteger a la familia”.
Pero incluso en las sociedades más tradicionales llega el momento de despertar. Hace unos meses, una periodista dio la voz de alarma en una sociedad civil tan aletargada como la rusa. Se llama Anna Zhavnerovich, y dejó de formar parte de la multitud silenciosa una semana después de que su novio la dejase inconsciente de un golpe, cuando acudió a la comisaría a denunciar. Recibió casi tantas preguntas como si fuese la agresora, como si ella tuviese la culpa. Su novio no fue interrogado, el caso se cerró y al intentar reabrirlo le dijeron que el expediente se había perdido. Al llegar al trabajo en la revista ,W-O-S’, decidió contar en un artículo lo que le había ocurrido. La respuesta en Facebook fue abrumadora: cientos de mujeres aseguraban haber pasado por lo mismo: “En su mayoría buscaban apoyo, porque no podíamos hablar de lo que pasaba en el seno de la pareja ni con nuestras madres”.
Entre 12.000 y 14.000 mujeres mueren todos los años a manos de sus parejas en Rusia, según datos difundidos por el Ministerio del Interior ruso en 2008 que, desde entonces, no informa sobre la evolución de este dato. Según Yulia Denishkovna, joven abogada en Moscú, “parece que no tenemos leyes que protejan los derechos de la mujer, tal vez los hombres tienen miedo de aprobar una ley que no va en su favor”. Según el centro Anna de prevención de la violencia, una mujer rusa tiene una probabilidad 2,5 veces mayor de ser asesinada por su marido que una estadounidense y cinco veces más que una ciudadana de la UE.
