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Exterminio indígena modelo siglo XXI: de Chubut a Mato Grosso do Sul

19 Enero 2017


Unos tres mil kilómetros separan la provincia argentina de Chubut del Estado brasileño de Mato Grosso do Sul. En uno y otro lugar se viven procesos de persecución y aniquilamiento de Pueblos Originarios, en represalia a las acciones de recuperación territorial que estos pueblos vienen realizando. En nombre y defensa de intereses terratenientes, el Pueblo Mapuche en Argentina y el Pueblo Guaraní Kaiowá en Brasil, son víctimas directas de un ensañamiento sangriento cuyo objetivo es despojarlos de sus territorios ancestrales. Todo ocurre con la complicidad de los Estados nacionales, que no garantizan el debido cumplimiento de las leyes y los derechos indígenas. El empresario italiano Luciano Bennetton y un conjunto de terratenientes ávidos de expandir a cualquier costo la frontera de los agronegocios, en uno y otro caso, son los beneficiarios directos de estas políticas de exterminio.

Cacería de Mapuches

Recientemente, tres feroces ataques militarizados –en territorio del Pu-Lof contra la Comunidad mapuche de Cushamen–, dejaron como saldo un tendal de indígenas heridos y detenidos que fueron posteriormente torturados. La gravedad de los hechos quedó debidamente registrada por medios alternativos que nuevamente sirvieron de contrapeso ejemplar ante el silencio cómplice o los relatos desvirtuados de los medios hegemónicos.

María Isabel Huala, de la comunidad Pu-Lof, relató a La Garganta Poderosa:  “¿Qué pasó? Más de 20 efectivos de la Infantería provincial irrumpieron en nuestra comunidad, el miércoles a la noche, alegando abiertamente, así, como les digo, textual, literal, explícito, que vinieron “a cazar”. Con esa orden llegaron. Y con mi familia se fueron, dejando un tendal de heridos con perdigones de goma y de plomo, con el efectivo silenciador de los negociados que sostienen con la familia Benetton, con Joe Lewis, con las petroleras y con las mineras, que solamente vienen a destruir nuestro territorio. Pues lo intentaron, lo intentan y lo volverán a intentar, durante años, durante décadas, durante siglos, cambiando la estrategia de la hipocresía”.

Huala señaló además que “una vez más, nos vinieron a cazar. Y sí, parece increíble, increíble hasta que mirás la foto de mi sobrino Emilio Jones Huala, con el maxilar destruido por un balazo. Trasladado a Bariloche, donde los médicos analizan si operarlo para reconstruirle la mandíbula o ponerle una placa de platino, comparte ahora hospital con mi hijo Fausto, que ingresó a terapia intensiva con una oreja comprometida por un derrame interno y un traumatismo de cráneo, como consecuencia de todos los disparos que recibió el último miércoles pasado. Ahí está hoy, peleándola y esperando que lo puedan intervenir, cuando el coágulo se disuelva, aunque posiblemente no pueda recuperar la audición del oído izquierdo. No soportó tanto diálogo”.

El conflicto de Benetton con el Pueblo Mapuche es de larga data. Reseña el sitio digital La Izquierda Diario: “En el año 2007, la comunidad Santa Rosa Leleque decidió recuperar su territorio ancestral y durante años debió enfrentar continuos y violentos intentos de desalojo, hasta que en 2014 el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) reconoció su derecho sobre el territorio en el marco de la Ley 26.160 de relevamiento territorial”.